Estoy rodeada de sentimientos de plástico.
Búsquedas filosóficas de uno mismo, excusas incomprensibles, argumentos complicados.
Yo no entiendo de grises, no necesito explicaciones.
Me propuse dejar las exigencias para otra vida, seguir un rumbo sin complicaciones, un rumbo que nunca marqué pero que se para dónde quiero que vaya... y que en todo caso si no marcha será por la simple razón de que elegí cruzar la calle.
Al final lo único que nos podemos plantear como balance es preguntarnos a nosotros mismos
¿sos feliz?

No hay comentarios:
Publicar un comentario